¡Cómo saben tocar la fibra a los hombres estos publicistas!
¿Cómo quieres que te reciba tu mujercita cuando llegues a casa? ¿De mal genio y toda sudada cantando a axila o happy y fresquita como una rosa de cámara frigorífica? Vamos, hombre, ponle el aire acondicionado en la cocina y ya verás como así no quiere salir de casa con las amigotas a pegar fuego a la tarjeta de crédito y la tienes haciendo galletitas todo el día esperando tu llegada, amantísima.
Así era la vida entonces. O eso les hacían creer.





