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Posts Tagged ‘ética’

  1. ¿Creatividad sin cargo? Tanto pagas, tanto obtienes

    julio 12, 2013 por Michel

    retratos malos

    Esto funciona así y se llama capitalismo. Lo que pasa es que hay algunas profesiones en las que parece que hay que trabajar gratis. Todo lo relacionado con lo artístico y la creación, concretamente. Porque, claro, los artistas siempre han pasado hambre y eso no les ha impedido hacer grandes obras maestras. Al contrario: parece que les sirviera de estímulo.

    ¿Pagar por un concierto? Pero si les encanta tanto hacer música que están dispuestos a hacerlo gratis. ¿Pagar a un dibujante o a un diseñador? Pero si no les cuesta nada, eso lo hacen en un momento. Y así con todo. La creatividad, ¿sin cargo, no? El texto no me lo cobres, que yo ya te he dicho lo que tenías que contar.

    Por eso, ha llegado el momento de rebelarse. Este es el trato a partir de ahora: si pagas una mierda, una mierda que te llevas. Y si no pagas nada, es es lo que obtienes: nada.

    Que ya vale de que nos tomen el pelo.


  2. Responsable: el anunciante

    junio 20, 2013 por Michel

    Existe algo que se llama conciencia.

    Existe algo que se llama conciencia.

     ¿Somos responsables los publicitarios de lo que nuestros clientes anuncian a través de nuestras creaciones?

    Bueno, un poco sí, ¿eh?, no nos hagamos los santos ahora, que no somos más que mercenarios. Sabemos algunos trucos de seducción y persuasión y los ponemos al servicio de nuestros amos. Si el cliente es perverso, debemos ser capaces de juzgar si nos hacemos sus cómplices o no. Aunque, oye, también el público debe ser inteligente ante la publicidad, que ya son muchos años viviendo juntos.

    Pero no vale en la vida real la excusa de la obediencia debida, el “yo solo cumplía órdenes” y el “es parte de mi trabajo”. ¿No es responsable de su dedo el que aprieta el gatillo en el campo de combate? ¿No lo es el verdugo? ¿Ni el policía que apalea ciudadanos?

    Existe algo que se llama conciencia. Y hoy más que nunca hay que aprender a decir que no a un trabajo cuando adivinamos que vamos a contribuir a causar daño por medio de mentiras deshonestas.


  3. 12 + 1 claves para comunicar con éxito

    octubre 23, 2012 por Michel

    número 13 suerte claves comunicar
    No tengo yo la bola de cristal ni la varita mágica, pero leyendo y aprendiendo aquí y allá me he hecho una lista de consejos que se repiten en la red sobre cómo debe una empresa comunicar con eficacia. Luego los he reescrito a mi modo y resulta que me han salido 13, sí, qué más da, podría quitar uno o poner otro para evitarlo, pero es un número que me gusta. ¿Sabes? Cuando yo jugaba a balonmano llevaba ese dorsal a la espalda: nadie lo quería. Pues yo sí. Y te aseguro que no es la camiseta, es la persona lo que cuenta.

    1, tómatelo en serio.
    Lo mires como lo mires, comunicar qué haces y por qué te tienen que elegir a ti es una de las claves de tu éxito profesional. Así que dedícale tiempo y esfuerzo. Los pelotazos no existen.

    2, acierta con tu negocio.
    Bueno, esto es evidente, no vendas neveras en el polo. Tienes que ser interesante. El riesgo y la aventura son parte de la empresa, pero estudia el mercado antes. El azar está sobrevalorado.

    3, piensa “en” y “como” tus clientes.
    Hoy por hoy, más importante que el producto es el público objetivo. Tú éxito no es hacer lo que tú quieres, sino conseguir que coincida tu sueño con lo que alguien desea o necesita. A lo mejor te lo debes pensar dos veces.

    4, traza un plan.
    Define tu estrategia: objetivos, pasos que debes seguir, cómo vas a vender, qué beneficio quieres obtener. Si tienes edad suficiente, ¿te acuerdas del Equipo A? Siempre tenían un plan B. Por eso les salían bien.

    5, hace falta valor.
    Sí, valentía, por supuesto, pero también ese algo más que haga aumentar tu precio, valor añadido. Tienes que ser no mejor, sino diferente. La individualidad es el nuevo negro. No hace falta ser original, pero sí desmarcarte del resto.

    6, ten prioridades.
    Piensa, si llega el momento de elegir, ¿de qué puedes prescindir? Pues ahora ve y céntrate en lo que te importa. Todo no se puede. Puedes elegir: marca, precio, prestigio, ruido… todo vale si crees que a ti te sirve.

    7, sé coherente.
    Elige tu personalidad, tu tono, tu estilo, tu identidad, tu imagen. Piénsalo bien, confía en profesionales que te asesoren. Y luego, ponte ese traje de faena y sal a muerte. Defiende tu papel como un buen actor, créetelo y transmite esos valores en cada cosa que hagas.

    8, aprende siempre.
    ¿Te crees muy listo? Cuanto más aprendes, más lagunas descubres que tienes. Así que dedica todos los días a aprender algo nuevo. El mundo gira muy deprisa. Sé curioso y no rechaces nada. Nunca se sabe dónde estará tu siguiente oportunidad para comunicar mejor.

    9, atento, por favor.
    Abre los ojos. Y las orejas. Escucha lo que las personas dicen. Ahora hay muchas formas de hacerlo. Pero tienes que saber distinguir la conversación del ruido de fondo. Filtra todo. Duda por sistema. Y toma nota.

    10, interactúa.
    Porque tú, ¿eres de carne y hueso, no? No seas un robot invisible. Alégrate de los éxitos y lamenta los fracasos. Ayuda, comparte, cuenta tu historia. Felicita y elogia el trabajo bien hecho y si criticas, argumenta y respeta.

    11, gasta la pasta.
    ¿Comunicar gratis? No te lo creas, eso no existe. Hay que dedicar dinero. Siempre te lo puedes hacer todo tú, claro, pero es como si te haces una cabaña con tus manos. Luego vendrán los lamentos. Siempre es bueno que te apoyes en profesionales de confianza, que los hay.

    12, siempre positivo.
    Nunca negativo. Un cliente me dijo un día que la palabra “no” se la tenía prohibida. Pero no son las palabras, son las actitudes. Hay que intentarlo, aprender del error, probar algo nuevo, felicitarte del éxito, confía en tu capacidad, déjate oírte hablando bien de ti. Tú eres tu primer público objetivo.

    y 13, disfruta.
    Recuerda siempre por qué empezaste. Es lo que querías hacer. Tu negocio no lo es todo en tu vida, por supuesto, pero te da satisfacciones. Y si no lo hace, cambia lo que haga falta, recupera tus sueños y sé tú mismo.

    O cambia de negocio y a volver a empezar por el 1.

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  4. Comunicación, adivinos y manipuladores

    enero 24, 2012 por Michel

    adivino manipulación bola de cristalEl otro día me sorprendí viendo un programa en la tele de esos de adivinación en el que varios incautos indagaban sobre el futuro zodiacal de su relación afectiva. Me llamó la atención que la pitonisa augurara sistemáticamente fracaso e infidelidad. Luego pensé:

    “Claro, así acierta cualquiera”.

    Y no sólo por que la deslealtad pueda ser o no consustancial a las personas, sino porque el truco del profeta es ese: decir que toda va a ir muy muy mal. Si acierta, ya lo advirtió; si falla, todos contentos. Lo arriesgado sería anunciar buenas noticias y luego errar: el desprestigio sería total.

    Y hoy vienen los expertos de la economía con la misma estrategia. Pero, ¿se puede adivinar algo que aún no ha ocurrido? ¿Y es noticia lo que no ha sucedido?

    Una de las formas clásicas de manipulación es la profecía autocumplida, que se podría expresar con el teorema del sociólogo William I. Thomas: «Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias». O en palabras de Goebbels, el ministro de propaganda nazi: «Una mentira mil veces repetida….se transforma en verdad».

    En la historia reciente los ejemplos son constantes: me vienen a la cabeza por su torpeza los casos de las armas de destrucción masiva en Irak o la responsabilidad de ETA en los atentados del 11M. Al final, se busca la excusa que justifique un acción indeseada pero finalmente aceptada por la población como “mal menor”.

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    Pero, ¿cómo distinguir la verdad falsificada? ¿Cuántas veces han triunfado los manipuladores y aún no lo sabemos? A los medios de comunicación de masas se les llama “el cuarto poder” que, a diferencia de los otros tres poderes del estado, no está controlado democráticamente sino en manos de grupos económicos. Quizá una forma sea preguntarse: ¿Quién gana con estas medidas? Eso nos puede dar pistas.

    Históricamente, buscar un enemigo externo (el diablo, el infiel, el vecino, el rico, el pobre, el de otro raza…) ha sido una forma de dominación y control de la plebe. Actualmente, el enemigo principal se llama crisis y ante ella, comulgaremos con ruedas de molino por prescripción facultativa de los “expertos económicos”.

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    ¿Son independientes dichos expertos? ¿Quién gana y quién pierde con las medidas y ajustes económicos y sociales? ¿Son inevitables? ¿Podemos fiarnos de los titulares catastrofistas de los medios de comunicación controlados quizá por intereses que desconocemos? ¿Dónde podemos encontrar informaciones veraces? ¿Es noticia algo que aún no ha ocurrido?

    Quizá debamos pensar en ello… en vez de en otras distracciones que aparecen ante nuestros ojos como el fútbol, los cotilleos y demás preocupaciones quizá no tan inocentes. Pero es complicado, ¿no?


  5. Armas de distracción masiva

    enero 19, 2012 por Michel

    Armas de distracción masivaLa religión, el fútbol, la tele, la prensa del corazón… ¿Son las redes sociales las siguientes armas de distracción masiva para tenernos demasiado ocupados perdiendo el tiempo y conseguir así que no reaccionemos frente al abuso y la manipulación de los que manejan los hilos?

    Yo quiero pensar que no. Son una herramienta como lo es un destornillador y como tal, podemos emplearla para apretar las tuercas o bien para apuñalar al enemigo. Por eso, usémoslas con responsabilidad y sobre todo, difundamos el conocimiento y la opinión.

    Apretemos las tuercas.


  6. ¿Bueno, rápido y barato? Imposible.

    enero 4, 2012 por Michel

    Bueno, rápido y baratoEso es lo que piden los clientes. 

    Pero en nuestro trabajo de diseño y creatividad sólo se puede prometer dos de estas tres características a la vez.

    Si lo quiere bueno y barato, eso llevará tiempo. Esta es la clase de producto que se necesita actualmente: algo que funcione y comunique pero que se ajuste a los exiguos presupuestos de tiempos de crisis. Y para elaborar ese producto hay que cavilar mucho, investigar, imaginar, ser original y adaptarlo al caso particular y en definitiva, dedicarle tiempo. Y cobrar ese tiempo barato, me temo.

    Si por el contrario, el cliente quiere algo bueno y urgente, debemos hacerle saber que eso se puede hacer, pero que le va a costar dinero. Porque es el mismo esfuerzo del caso anterior pero esta vez cobrando el tiempo al precio que realmente vale.

    ¿Y si el cliente nos pide algo rápido y barato? Entonces debemos negarnos. Porque el resultado no puede ser bueno. Y no va a funcionar. Y si alguien pregunta «¿Quién ha hecho eso?» y descubren que tú, te vas a quedar con la etiqueta de que sí, eres barato; sí, eres rápido; pero no, no eres bueno y no merece la pena invertir en tu escaso talento.

    Así pues, demos a elegir a nuestros clientes: o rápido y caro o barato y lento. Porque lo de bueno es innegociable.