
Cartel de las Fiestas de El Pilar de Zaragoza 2013
Este año, nuestros compañeros en El Directorio, Cris y Jorge, han ganado el concurso del cartel de las Fiestas de El Pilar convocado por el Ayuntamiento de Zaragoza. Todos los años, el cartel elegido suscita críticas y comentarios, pero en serio, ningún año había sido como este. Y eso es bien. ¿Por qué? Ahora te lo digo.
Uno de los objetivos de la publicidad en nuestro tiempo es destacar el nuestro de entre toda la maraña de mensajes y comunicaciones que a cada paso asaltan a nuestro público objetivo por todos los medios. Los consumidores de productos somos también devoradores de música, de películas, de historias, de mensajes, de imágenes, de eslóganes y desde luego, de publicidad. Y ante todo ello, hemos desarrollado un instinto mejor o peor para discriminar lo que nos interesa de lo que no.
Así pues, el primer obstáculo que tiene que salvar nuestro dardo publicitario es el de resultar distinguible y así, llamar la atención sobre el mensaje que contiene. Eso es lo que nos diferencia a los publicitarios del resto de los mortales: que sabemos cómo hacerlo. Cuando el cliente nos deja.
Y a fe mía que este cartel lo ha conseguido.
Sus otras virtudes son tan evidentes para el que sepa ver (porque a ver también se aprende), que me daría vergüenza detallarlas. Las críticas han sido tan superficiales que no ha habido manera de debatirlas. Casi todas vienen a decir que el cartel este año no va a tener todos los topicazos de siempre: vírgenes, flores, baturros, cabezudos y fuegos artificiales. Y yo les digo: entonces, ¿tú también te has dado cuenta? Quiero decir: ¿es eso es un defecto? Pues no, queridos todos, esa es precisamente su virtud.
Me acuerdo ahora de esa falsa cita del Quijote: ladran, pues cabalgamos. Por tanto, a galopar, amigos. Y que ladren.