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Triste es de robar, triste es de pedir.

14 agosto, 2012 by Michel

es triste de pedir pero más triste es de robarDesde el punto de vista del marketing y la comunicación, el asalto a dos supermercados para enajenar alimentos básicos y darlos a gente en situación de necesidad básica de comer ha sido un gran trabajo de lo que se llama el marketing de guerrilla.

Todos los debates sobre si es o no delito, si es moralmente reprobable o un ejemplo a seguir, si los responsables son héroes o villanos, todo eso y más no son más que los brillantes destellos del éxito de la acción de comunicación. Chapeau!

Es evidente para cualquiera que se pare a pensar en vez de a gritar que la cosa no se trataba de robar para dar a los pobres. Ni de denunciar la cantidad de alimentos útiles que los súper tiran a la basura (vid. http://www.qcom.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=23651&te=&idage=&vap=0&codrel=2566). Ni siquiera de sacar unas pelillas para mejorar su cuenta de resultados, como esas monjas de Granada (vid. http://www.ideal.es/granada/20120805/local/granada/monjas-buen-consejo-beneficencia-201208050144.html) y llegar a fin de mes.
El asalto al súper, bien acompañado de cámaras de los informativos, ha sido una obra maestra de campaña viral.

Primero, planificas una idea loca y transgresora. Y en la sociedad capitalista no hay nada más transgresor que atentar contra la propiedad privada.

Segundo, te acompañas de medios informativos ávidos de tener algo que contar que sea chocante en medio de la galbana veraniega.

Tercero, haces ruido, mucho ruido y provocas que los exaltados reaccionen (ha estado chupao, la verdad). Si encarcelan al alcalde de Marinaleda o algo semejante le harán un gran favor a la campaña.

Cuarto, respondes a todo avivando el fuego de la polémica. Y ya has sembrado la cizaña, inoculado el virus, vertido el veneno. Sólo hay que dejar que se extienda (Mua-ha-ha-ha-ha-ha!).

Creo que falta el quinto paso, el más difícil de conseguir, que es que pasada la galerna, cuando baje la marea, sean capaces de transmitir el trasfondo de la acción, la esencia del mensaje, el concepto de la campaña, que no lo cuento yo porque al ser tan evidente me produce rubor explicarlo y no es el objeto de esta entrada. Pero sin ese paso, la acción habrá sido sólo la anécdota del verano.

¿Qué hemos aprendido con esto? Que la quintaesencia del marketing de guerrilla se puede resumir en esa frase que nunca leerás en el Quijote pero que tan bien explica su mecanismo de funcionamiento: “ladran, pues cabalgamos”. O dicho de otro modo: el que se pica, es que algún ajo se ha comido antes.


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